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¿Hombres y Mujeres Viven Diferente las Pérdidas?
El Duelo desde una perspectiva de Género

 

Por: Dra. Edith Zúñiga Vega

La construcción de género para un ser humano comienza desde su nacimiento o incluso antes de éste; se empieza a significar a este nuevo ser con características propias de su género de acuerdo a su sexo biológico; si se sabe que es una niña por ejemplo, hablamos de la ternura y tranquilidad de sus movimientos, de su carácter apacible, etc.; si es niño, expresamos la rudeza y fuerza de sus movimientos "in útero", de su carácter agresivo; incluso les introducimos intereses y orientaciones vocacionales: "va a ser futbolista", "va a ser bailairna", etc.; cuando nacen, desde el espacio físico, su vestimenta, juguetes hasta el trato que se les otorga corresponderá a lo femenino si es mujer y a lo masculino si es hombre; entonces, al niño se le viste de azul, se le prepara su habitación con cochecitos, herramientas de trabajo, etc., se le compran juguetes masculinos (pistolas, cochecitos, hombres de acción, espadas), se le trata con rudeza, se les invita a expresar su agresividad con el cuerpo, a defenderse, se juega con él con mayor fuerza y competencia, entre otros; cuando es niña, se le viste de rosa, se le prepara su habitación con colores tenues, se le acercan juguetes "femeninos": muñecas, trastecitos, escobitas, ropita etc; se le trata con ternura, se les invita a reprimir su agresividad, a cuidar de otros (1ero. sus meñecos), se juega a la casita, a la mamá, a los trastecitos, etc.

La construcción de género comienza y continua con la sociedad.

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La Intervención Clínica Tanatológica:
Enfoque ético y psicodinámico

Por: Dra. Ana Gladys Vargas Espínola

La Tanatología es una disciplina que estudia la muerte y al que la está viviendo (persona por morir), pero también al que Vive, y como parte de su condición de vida, enfrenta una serie de pérdidas cotidianas, que en mayor o menor medida trastocan su esencia, su estructura interna, su yo; debilitándolo, vulnerándolo y colocándolo en una profunda condición de indefensión ante el mundo. El envejecimiento, las renuncias cotidianas, los cambios (por migración, laborales, económicos, sociopolíticos, familiares, etc.), la violencia social y las guerras, el despojo (por asalto), secuestros; los vínculos y los desvínculos, la enfermedad (propia o de una persona significativa) y la muerte de un otro, que no soy yo, pero que con su partida se lleva (con él) una parte de mí, dejándome así con el dolor de no tenerlo y con una angustiante sensación de vacío (vacío sélfico a decir de Kohut) y de desamparo. Éstas son algunas de las pérdidas que enfrenta un ser humano a lo largo de su existencia y que lo hacen sujeto de apoyo clínico de tipo tanatológico.

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